Tania Bou canta su primera ópera escenificada

Crónica de la función en Alicante de L’elisir d’amore publicada en El Nostre del pasado jueves 18 de abril

Momento de la función en Alicante (Foto: Cristina Beans)

Barón Scarpia. En el Paraninfo de la Universidad de San Vicente, con un salón abarrotado de un público ávido de escuchar a sus artistas, tuvo lugar la representación de L’elisir d’amore de Donizetti. Una noche memorable la celebrada el pasado miércoles día 10 de abril, y que se repetirá en el Teatro Castelar de Elda, la próxima semana.

Llegamos expectantes a la representación y la primera sorpresa fue disfrutar con una puesta en escena colorista e inspirada, que nos atrapó de inmediato. La música sonaba fluida, como antaño, cuando las vacas flacas merodeaban por los teatros (la Scala milanesa y el San Carlo napolitano representaban óperas acompañando a los cantantes al piano). El maestro Shlomo Rodríguez nos sorprendió, ya que sus dedos volaban ágiles y convertían el teclado en una gran orquesta.

La Coral Universitat d’Alacant muy bien, atenta en todo momento al devenir de la obra; y los solistas se entregaron desde el primer momento, destacando el buen hacer de un veterano Javier Rubio como Dulcamara, con un registro poco habitual para este cantante curtido en el mundo de la zarzuela y que desempeñó con grandísimo pundonor, abriendo de esta forma para su repertorio las interpretaciones como “basso buffo”; Lucía Candela (Gianetta) estuvo pizpireta y correcta; el Nemorino de José Manuel Delicado gozó de una excelente interpretación escénica y vocal; si bien  es un personaje muy exigente que requiere un poco más de pasión y mordiente en los agudos,  Delicado lo defendió con sutileza y buen hacer, resultando muy divertido en su visión del rol.

Trío protagonista de la ópera (Foto: Cristina Beans)

En cuanto al Belcore de Alejandro von Büren, debo afirmar que su juventud fue un desafío, encajando desde los primeros compases en el arrogante y presumido oficial militar. El registro de bajo, el timbre canoro y los graves resonaron ampliamente en la sala. Le auguramos un brillante porvenir como cantante lírico, ya que además posee dotes interpretativas que le ayudarán en el desempeño de otros trabajos. Bravo.

Hemos dejado a nuestra paisana y admirada Tania Bou para el final, ya que el buen arte está inmerso en ella. “De casta le viene al galgo”, si su abuelo Pepe Bou levantara la cabeza… Es joven, muy joven, pero su timbre es cristalino y su aprendizaje va por buen camino, elevándose cada día más alto. Afrontó la representación elegantemente, pisando fuerte sobre las tablas, y desde el primer momento se hizo dueña del escenario, en lo vocal y en la parte artística. Nos gustó mucho; además, muy importante en la música, nos emocionó, arrancándonos alguna lágrima. Un caballero entre el público afirmaba: “El esfuerzo y la pasión se vieron reflejados en el escenario anoche”. Como cierre, nos gustaría recordar que Tania forma parte de una saga teatral en la vida local durante buena parte del siglo XX, y que hoy se revalida en la voz de esta soprano.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s